tension superficial (ficcion)
Octubre 25, 2005
Es viernes, es verano, los invitados suman veinte o veinticinco y ya se han reagrupado en corrillos que discuten desinteresadamente, es la navidad calurosa y sudamericana de abrigo rojo y renos con incendio forestal, con guirnaldas y con un pino no demasiado grande adornado con luces amarillas y blancas que ondean o se vuelven intermitentes como tantas otras pero sin la musiquita, alguien giro hasta el cero el dial de volumen de la musiquita y ahora la caja de plástico verde cuelga inmóvil y silenciosa entre el enchufe en la pared y la rama más baja del pino, como un extraño ovni fabricado en china suspendido sobre los pastorcitos de yeso policromo. Y los invitados, el viernes, el verano y la navidad van rotando sobre los mismos tópicos y la anfitriona se pasea entre los grupos y nosotros que nos mezclamos y nos evitamos porque tenemos temas pendientes pero no lo hablamos aquí, que mal, con tanta gente y en esta ocasión que no corresponde, y me detengo en el grupo donde está Víctor y me da risa por dentro como todos evitan el tema de lo que paso con Víctor hace un par de meses y mientras juego en la boca con este chardonnay tan fresco, que es tan poco habitual porque el lugar común es que a todos les gusta el vino tinto, pero yo feliz y levanto la copa en cada brindis incluso en aquellos que se originan en grupos lejanos hasta que ya tengo mas gramos de alcohol en la sangre de los que se permiten para conducir, pero ¿y que? Si desde aquí puedo caminar fácil a mi refugio, pero está lo social, claro y yo ya al borde de volverme insensible y tras lo insensible, insensato, y entonces en un momento la conversación es Víctor en el grupo en donde estoy, y yo acuso, sonriente pero incapaz de tener tacto ¿y que? Si tu ya te casaste a escondidas! Pero se me escucha todavía más porque la música cambia entonces a Yellow Ledbetter que es mas suave e incapaz de llenar el aire, y mi torpeza se amplifica y estoy pensando en la tensión superficial, en la capa membranosa que se forma en la superficie de los líquidos y que cuando se agrega un solvente se rompe y las cosa ya no flotan y los bichejos y las hojas se hunden y mi comentario es el solvente y el verano y la navidad se hunden porque el ambiente ya no esta cohesionado por esa tensión superficial y es como que se ha roto algo en el aire porque tus ojos atraviesan desde el otro extremo de la sala y dicen sin palabras ¿viste? Lo hiciste otra vez, sin siquiera escándalo, sin siquiera la excusa de estar de verdad ebrio, y entonces yo me voy al fondo como un bichejo, como una hoja mojada mientras de a poco se normaliza el aire, el verano, la navidad y Víctor, pobre Víctor, que no supo como tomar ese emplazamiento puede por fin volverse un poco para alcanzar unas papas fritas o quien sabe que cosa, pero aliviado al menos de que pasara aquello, y se reconstruyen las charlas y otra vez es el postgrado, Nueva York, lo barato del dólar, Pearl Jam que bien, si lo esperaba desde siempre, pero ir solo viejo, sin minas, porque son conciertos muy grandes y te aplastan. Al final nos encontramos en alguna natural rotación de temas y gentes y no es tan terrible porque lindo comentario, cada día mas atinado y yo solo me encojo de hombros porque hay que tomarlo con humor total no fue tan grave, el bueno de Víctor ya esta riéndose de nuevo y te ves muy linda y ahora es mas fácil seguir postergando, ojalá para siempre, esa temida conversación pendiente.





